Una de las actividades de expresión escrita en lengua castellana ha sido una en la que
teníamos que recordar un suceso de nuestra infancia y
explicarlo. "Mi pequeño recuerdo", el que yo elegí
para hacer esta redacción, es el que tiene que ver con mi
gatita, su vida y su muerte. Era muy importante para mí.
Todavía la recuerdo.
El
día que enfermó
Susi fue un día muy triste; desde el día que nací
estuvo conmigo siempre. Era una gata muy bonita, parecía un
tigre por sus rayas marrones y solo le hacía falta hablar.
Nunca
se portó mal y cuidaba de mí cuando era un bebé.
Cuando me oía llorar iba corriendo en busca de mi madre. ¡Era
una gata fantástica! Tenía un mes cuando llegó a
casa y pasaron los años hasta que al cumpir diecinueve murió.
Era viejecita, ya estaba sorda y ciega pero se conocía todos
los rincones de la casa a pesar de no tener vista. La queríamos
mucho, como si fuera una más de la familia. El hecho de pensar
que ya era mayor y que pronto nos dejaría me hacía
entrar ganas de llorar porque sabía que el día que esto
sucediera lo pasaríamos muy mal, no sabíamos vivir sin
ella, nos hacía mucha compañía.
Y
llegó el fatídico día, el peor de mi vida, el
más triste. Estuvo tres días muy enferma sin comer ni
beber, apagándose poco a poco y mi alma se iba con ella, y yo
no paraba de llorar de tanta tristeza y ver que ya no podía
hacer nada, hasta que su corazoncito dejo de latir. Yo también
me moría de pena, lo pasé muy mal. Y aún hoy la
recuerdo como el primer día, nunca la olvidaré y
siempre la llevaré en mi corazón. La enterramos en
nuestra montaña, en el jardín que tenemos con una cruz
y su nombre y siempre le ponemos flores porque se lo merecía.
Siempre la recordaremos.
Lo
que yo sentí por ella no se puede describir con palabras, se
tiene que sentir en el corazón.
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